domingo, 18 de diciembre de 2005
Oscar Grau ha sido uno de los líderes de Viña Magna-Cropu, los galácticos del pelotón elite y sub-23 de 2005. Junto a los Diego Gallego, Fernando Herrero, Jesús Tendero o Juanjo Abril, el valenciano de Gandía ha cumplido de sobra logrando seis triunfos, muy repartidos durante todo el año.

«Siempre hago una buena base invernal y a final de septiembre ya suelo ponerme a entrenar. Esta vez lo hice con mayor intensidad. Tuve la suerte de coincidir muchas veces con Angel Vicioso, del Liberty, que me estuvo dando muchos consejos. En la grupeta de entreno siempre suelo acompañar a Ximo Ortega, Javi Cabanes y José Manuel Cuesta», comenta.

En su dilatada trayectoria –empezó con 11 años–, la zona en la que vive ha sido muy atractiva al haber coincidido con concentraciones de equipos importantes, muchos extranjeros: «A veces me agazapaba en Pego y esperaba que pasara algún grupo, como del Festina o del Mapei, y me unía hasta que me soltaban».

Las actuaciones de Grau en 2005 comenzaron en el Trofeo Diputación de Alicante donde fue cuarto en la general y segundo y tercero en un par de etapas.

En marzo alzó los brazos por primera vez, en una carrera de circuito en Silla, y un mes después consiguió su mayor gesta. Fue en la Copa de España de Legazpia, todo un sueño para él.

«Siempre quise una victoria así. Estaba bastante presionado, pero corrí muy bien: hasta el kilómetro 100 rodé a cola, y luego el equipo empezó a mover la carrera. Me fui hacia delante para coger la escapada que se había formado, y subiendo Zumarraga tensé fuerte para hacer una selección mayor; el director me dijo que esperase a Descarga, y allí solté al único que quedaba, José Joaquín Rojas, al que le saqué unos segundos», relata.

En junio prosiguió su racha con una fantástica Volta a Tarragona, que se le escapó por un puñado de segundos en la cronoescalada, por lo que se tuvo que contentar con la tercera plaza y la victoria en la tercera jornada.

Otro objetivo de notable enjundia que consiguió fue el Circuito Montañés, adonde viajó habiendo prometido a Julio Izquierdo, su director, un triunfo de etapa. La consiguió el último día, con una larga escapada en la que batió a Vicente Perales y a José Redondo.

Era el momento de aflojar el pistón, y el valenciano se concedió una tregua de descanso activo por dos semanas antes de volver por sus fueros.

En Triana se adjudicó una carrera puntuable para el calendario nacional de forma muy vistosa, quedándose continuamente en varios puertos y enlazando con la vanguardia justo al final. «Casi en meta pillé a Diego Gallego y le pedí que me lanzara, lo que hizo muy bien y pude ganar».

Ganando hasta el final
Su último triunfo lo consiguió en la Vuelta a Toledo, donde se impuso en la primera jornada y se vistió de líder. «El equipo estuvo muy bien, pero luego salió un día con mucho calor, me quedé solo y me reventaron a palos. En 20 kilómetros perdí 13 minutos. de todas formas estuve muy bien porque fui dos veces segundo», detalla.

Sus últimas actuaciones fueron en la Volta a Galicia y en la Semana Aragonesa. En la primera rindió a gran nivel pero no acabó de rematar: fue dos veces segundo y una tercero. En la otra se cayó por culpa de los abanicos, y ese golpe le convenció para poner punto y final a una exitosísima campaña.

El elite destaca que ha ganado en casi todos los meses en que ha corrido, aunque su espina clavada ha sido no anotarse ninguna vuelta, pese a haber acariciado la de Tarragona. «Hasta ahora, lo más importante que había conseguido eran etapas en Extremadura y Albacete. Este año he subido mucho mejor, lo que unido a mi punta de velocidad me ha ayudado mucho. Me gustan más las carreras de un día que las vueltas, y he tenido la suerte de hacer completa la Copa de España en mi último año "tiene el límite de 26 años para la competición"».




Fuente : Todociclismo
Publicado por Mucho_Ciclismo @ 21:42  | ENTREVISTAS
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